La tarde de este sábado 28 de febrero de 2026 pasará a la historia como una de las más tensas en la sede de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad ha convocado a una reunión de urgencia, pautada para las 4:00 p.m. (hora local de Nueva York), para abordar la explosiva situación entre Irán, Israel y Estados Unidos.
La mecha se encendió tras la ofensiva militar contra suelo iraní, pero la situación escaló dramáticamente con el contraataque de Teherán, que alcanzó objetivos en Tel Aviv y bases militares norteamericanas en Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
El grito de Guterres: «Cese inmediato»
El Secretario General de la ONU, António Guterres, no ha andado con rodeos. En un comunicado emitido hace apenas instantes, condenó el uso de la fuerza por todas las partes y alertó sobre las consecuencias catastróficas para la población civil.
«La situación pone en riesgo la paz y la seguridad internacionales. Existe el riesgo de un conflicto regional más amplio con graves consecuencias para la estabilidad de todo el planeta», advirtió Guterres, recordando que la Carta de la ONU prohíbe tajantemente los ataques a la integridad territorial de cualquier país.
Un relevo de presidencia bajo fuego
La reunión tiene un matiz político adicional: es el último acto del Reino Unido bajo la presidencia rotatoria del Consejo antes de entregarle el mando a Estados Unidos este 1 de marzo. La solicitud de este encuentro de emergencia fue impulsada por varios países miembros que ven con horror cómo la diplomacia ha sido sustituida por los misiles.
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