Altagracia de Orituco se rinde ante su Beata: Emotivo homenaje a la Madre Candelaria de San José en su 86° aniversario.

Elorituco.com
31 Jan 2026
5 min lectura

Las campanas de nuestra ciudad sonaron con un júbilo especial. El municipio José Tadeo Monagas se vistió de gala espiritual para conmemorar el 86° aniversario del tránsito al cielo de la Madre Candelaria de San José, una mujer cuyo nombre es sinónimo de santidad, valentía y entrega absoluta en cada rincón de esta tierra que la vio nacer.

La celebración central consistió en una solemne eucaristía, uniendo a la feligresía en un solo sentimiento de gratitud por el legado de quien hoy intercede por nosotros ante el Altísimo.

La ceremonia fue presidida por Monseñor Ricardo Barreto, Obispo de la Diócesis de Valle de la Pascua, quien estuvo acompañado por una masiva representación del clero local. Ver a los sacerdotes de todas las parroquias del municipio unidos en el altar fue un testimonio fiel de la importancia de la Madre Candelaria como pilar de nuestra identidad religiosa.

“Recordar a la Madre Candelaria es recordar que la bondad no tiene fronteras políticas ni sociales”, se escuchó decir durante la homilía, haciendo eco de la vida de Susana Paz-Castillo Ramírez.

Invitados especiales y autoridades

El homenaje contó con momentos de profunda emoción, especialmente con la presencia de las Hermanitas Carmelitas de nuestra casa hogar, quienes recibieron con alegría a una comisión especial llegada desde Caracas para esta fecha tan significativa.

La representación civil estuvo encabezada por la primera combatiente del municipio, Dra. Elsy Rodríguez, quien junto a su equipo de directores y trabajadores de la alcaldía, se sumó a la oración del pueblo. El ambiente musical, coordinado por los coros parroquiales, elevó la solemnidad de un acto que reunió a todos los sectores de la vida pública gracitana.

El legado de Susana: Una santa de armas tomar

Más allá de la devoción, Altagracia recordó la historia que forjó la leyenda de nuestra beata. Fue en 1903, en plena Guerra Libertadora, cuando aquella joven llamada Susana transformó un humilde hospital en un refugio de paz, atendiendo a heridos de ambos bandos sin distinción.

Ese gesto de caridad heroica es el que hoy, 86 años después de su partida física, sigue inspirando a los orituqueños a ser mejores ciudadanos.

En ElOrituco.com nos unimos al regocijo de nuestro pueblo por tener en los altares a una hija de nuestra tierra, cuya luz sigue guiando los pasos de quienes creen en la bondad como la mayor bandera de lucha.

Fotografías : Sergio Fernández

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