Demostrando que está al cien por ciento recuperada de sus pasadas lesiones y enfocada en recuperar la cima de su división, Salazar superó en un combate electrizante a la argelina Cylia Ouikene. Con este triunfo, la criolla repite la hazaña lograda hace apenas un mes en la parada de Roma, consolidándose como una de las figuras más dominantes de las artes marciales a nivel mundial.
El camino de la venezolana hacia el metal dorado fue sencillamente impecable. Salazar dominó a placer el Grupo A, despachando con autoridad a las representantes de Japón, Ucrania y Suecia. En la fase de eliminación directa, su ritmo no bajó: doblegó a la taiwanesa Yun Chen Hsiao en los cuartos de final y, en una vibrante semifinal, superó a la italiana Erminia Perfetto, actual número tres del ranking global.
La gran final fue un verdadero choque de trenes que terminó igualado a seis puntos. Sin embargo, la venezolana se adjudicó la victoria definitiva gracias a la regla del «Senshuu» (ventaja por haber marcado el primer punto del encuentro), coronando una remontada espectacular en los últimos segundos del combate.
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