El lanzamiento se produjo exactamente a las 12:11 (hora de Beijing) a bordo de un cohete portador Gran Marcha-2C. Para asegurar la precisión en la entrega, se utilizó la etapa superior Yuanzheng-1S (Expedition-1S), una tecnología que permite maniobrar con exactitud una vez que el cohete sale de la atmósfera terrestre.
Un ritmo imparable en el cosmos
Este despegue representa la misión número 635 de la legendaria serie de cohetes Gran Marcha. Es importante recordar que China viene de un año 2025 histórico, donde ejecutó más de 90 lanzamientos orbitales, superando sus propios registros en despliegue de satélites meteorológicos, militares y de comunicaciones civiles.
Con este nuevo éxito, el gigante asiático no solo expande su red de monitoreo, sino que pone a prueba tecnologías que pronto podrían traducirse en mejores servicios de navegación y conectividad para todo el planeta.
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