Cicpc desmantela red de "secuestros virtuales" que operaba desde una cárcel en Bogotá.

Elorituco.com
29 May 2026
5 min lectura

El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) logró identificar y desarticular una peligrosa red transnacional de extorsión y "secuestros virtuales" que operaba en territorio venezolano. El director del cuerpo policial, comisario general Douglas Rico, informó que tras una ardua labor de la División de Investigaciones Contra Extorsión, se determinó que las llamadas de intimidación eran realizadas por un recluso desde el Centro Penitenciario Metropolitano de Bogotá, La Picota (Colombia), en complicidad con cuatro ciudadanos detenidos en Venezuela, quienes se encargaban de la logística y el cobro de los rescates.

Las investigaciones avanzaron de forma contundente tras la captura en el país de Alí Rafael Montilla Ollarves (39), Sahanys Yudeysi Aranguren Freites (30), Gregori Elvis Gutiérrez Arangure (40) y Vanessa Antonieta Velis Hernández (25). Esta última resultó ser la pareja sentimental del líder de la banda y principal "llamador", identificado como Octavio Obrehayan Rodríguez Esquivel, un delincuente que purga una condena de 50 años en Colombia por robo y homicidio. El jefe policial detalló que la organización criminal utilizaba falsas ofertas en la plataforma Facebook Marketplace como anzuelo principal para captar a sus víctimas.

“Este delincuente, desde el centro de reclusión y a través de distintos números internacionales, se encarga de ejecutar la intimidación telefónica durante los secuestros virtuales, que en su mayoría, utiliza la plataforma de ventas Facebook Marketplace como anzuelo”, detalló Rico a través de sus canales oficiales.

El modus operandi: ¿Cómo ejecutaban el secuestro virtual?

El Cicpc describió de manera detallada la psicología del terror que aplicaba esta banda para doblegar a los ciudadanos:

  • El anzuelo digital: Atraían a las víctimas mediante ofertas engañosas de vehículos o bienes de alta demanda en Facebook Marketplace para entablar el primer contacto telefónico.
  • Aislamiento y coacción: Una vez en línea, los delincuentes se identificaban como miembros de megabandas delictivas. Mediante feroces amenazas de muerte y manipulación psicológica, obligaban a la persona a mantenerse en la llamada, impidiéndole colgar o comunicarse con terceros.
  • Extracción de datos: Bajo la excusa de "verificar su identidad" para no hacerle daño, presionaban a la víctima para que facilitara nombres, referencias personales y números telefónicos de sus familiares directos.
  • El falso secuestro: Con los datos en mano, el cómplice en la cárcel procedía a llamar de inmediato a los parientes, asegurándoles que tenían al allegado secuestrado. Aprovechando el desespero y el hecho de que la víctima real tenía la línea ocupada y no podía recibir llamadas, exigían sumas exorbitantes de dinero. El pago se solicitaba inicialmente en cuentas de bancos colombianos y luego en la banca nacional ante la premura del caso.


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