Uno de los ejes centrales de la reunión abordó el impacto de las alteraciones ecológicas en las naciones de la cuenca caribeña y en los pequeños Estados insulares, dedicando especial atención al fenómeno de la proliferación masiva de sargazo. Las autoridades coincidieron en que la acumulación inusual de esta alga representa una amenaza directa para los ecosistemas marinos y la actividad turística, uno de los motores económicos fundamentales para la sostenibilidad de la región, lo que demanda intervenciones científicas coordinadas.
En este sentido, la representación gubernamental expresó un reconocimiento al Fondo OPEP por su receptividad y compromiso para estructurar alianzas de colaboración técnica y asistencia financiera. Ambas partes acordaron establecer mecanismos de seguimiento operativo orientados a concretar acuerdos binacionales y multilaterales que consoliden planes de protección ambiental, mitiguen los riesgos derivados del calentamiento global y resguarden la soberanía productiva de los pueblos afectados.
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