El sector cafetalero ha experimentado un dinamismo sostenido en entidades de tradición agrícola como Lara, Portuguesa, Trujillo, Mérida, Táchira y Yaracuy, donde el trabajo coordinado entre las asociaciones de caficultores y los entes del Estado ha permitido optimizar los planes de fertilización y la renovación de plantaciones maduras. La incorporación de técnicas modernas para el manejo fitosanitario, sumada a la mejora en los procesos postcosecha como el lavado y secado del grano, incidió de manera directa en el aumento del rendimiento por hectárea registrado durante la zafra.
Asimismo, el auge de los cafés de especialidad y la consolidación de espacios de evaluación organoléptica han incentivado a los cultivadores a elevar los estándares de calidad de sus cosechas para competir en mercados exigentes. Este repunte en la actividad productiva no solo garantiza la soberanía alimentaria y la disponibilidad del producto en los hogares venezolanos, sino que fortalece la oferta exportable hacia destinos internacionales, reafirmando el valor histórico y económico del café en la diversificación productiva de la nación.
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