El lunes 2 de marzo de 2026 ha sido una jornada de alta tensión en los despachos de Moscú. Consciente de que la estabilidad del planeta pende de un hilo, el presidente ruso, Vladímir Putin, inició una serie de consultas telefónicas de alto nivel para tratar de apagar la mecha que se encendió el pasado sábado con el ataque masivo de EE. UU. e Israel contra suelo iraní.
Putin conversó hoy con el rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, sumándose a las llamadas previas que sostuvo con el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, y el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahayan.
Un objetivo común: El cese al fuego
La preocupación en el mundo árabe es total. Según el comunicado oficial del Kremlin, todas las partes coincidieron en un punto crítico: la necesidad de poner fin rápidamente a las hostilidades.
- Amenaza colectiva: La situación actual no solo afecta a Irán, sino que pone en jaque la seguridad de las naciones árabes aliadas de Rusia.
- Mediación rusa: Putin confirmó que Moscú está dispuesto a utilizar «todas las posibilidades disponibles» para contribuir a la estabilización de la región.
- Contactos permanentes: Los líderes acordaron mantener una línea directa de comunicación ante cualquier nuevo movimiento militar.
«La situación actual amenaza la seguridad de muchos Estados árabes con los que Rusia mantiene relaciones amistosas. Es imperativo evitar que el conflicto escale hacia un punto de no retorno», reza parte del comunicado oficial.
El fantasma de la Gran Guerra
El contexto no podría ser más sombrío. El ataque del sábado, que se cobró la vida del Líder Supremo Alí Jameneí y de cuatro altos mandos militares iraníes, ha desatado una respuesta feroz por parte de Teherán. El lanzamiento de misiles balísticos contra Israel y las bases estadounidenses en territorio árabe (incluyendo Kuwait y Catar) ha dejado claro que Irán no retrocederá.
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!