Lo que comenzó como una tensión militar este sábado ha derivado en una crisis de suministros que ya se siente en las estaciones de servicio europeas. El precio del diésel ha subido más de un 50% en el continente, impulsado por el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita hasta el 30% de la energía del planeta.
¿Por qué se disparó el precio?
La tormenta perfecta se debe a tres factores críticos que han dejado los tanques vacíos y los precios por las nubes:
- El bloqueo de Ormuz: La Guardia Revolucionaria de Irán mantiene interrumpido el paso de petroleros. Esto ha cortado de tajo entre el 10% y 20% del suministro mundial de diésel.
- Escasez previa: El mercado ya venía "tocado" por los ataques ucranianos a refinerías rusas y las sanciones a Moscú, lo que dejó poco margen de maniobra.
- Dificultad de refinación: No cualquier petróleo sirve para hacer diésel. La guerra está presionando justamente el tipo de crudo pesado que es ideal para este combustible industrial.
El impacto en cifras: El caso de España
España sirve como termómetro de esta crisis. En apenas diez días, el salto ha sido brutal:
Precios (España): Pasó de 1,435€ (27 feb) a 1,759€ (9 mar). Incremento del 22,6%.
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