La política migratoria de la administración de Donald Trump vuelve a estar en el ojo del huracán tras conocerse el desgarrador caso de Amalia, una bebé venezolana de apenas 18 meses que estuvo al borde de la muerte mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Una demanda federal interpuesta recientemente denuncia que la pequeña sufrió una negligencia médica sistemática en el Centro de Procesamiento de Dilley, en Texas. Según los registros judiciales, Amalia entró al recinto en perfectas condiciones de salud el pasado 11 de diciembre, pero en pocas semanas su cuerpo colapsó debido a las precarias condiciones de detención, marcadas por la insalubridad y un brote de sarampión en las instalaciones.
Un cuadro clínico aterrador
El deterioro de la menor fue vertiginoso: fiebre persistente, vómitos y una asfixia que finalmente obligó a su traslado de urgencia el 18 de enero a un hospital en San Antonio. Los diagnósticos fueron demoledores: neumonía, Covid-19, virus respiratorio sincitial (RSV) y un fallo respiratorio severo que la mantuvo diez días en la unidad de cuidados intensivos.
Lo más indignante del caso ocurrió tras su mejoría. A pesar de que los médicos dieron el alta con instrucciones estrictas de tratamientos diarios con nebulizador y medicamentos específicos debido a su extrema vulnerabilidad, el ICE decidió devolver a la bebé y a su madre al centro de Dilley.
Medicina confiscada y batalla legal
La demanda, impulsada por abogados de la Clínica de Derechos de los Inmigrantes de la Universidad de Columbia, sostiene que el personal del centro de detención no solo ignoró las órdenes médicas, sino que confiscó los medicamentos y el equipo esencial para la recuperación de Amalia.
Ante el riesgo inminente de una recaída fatal, los abogados presentaron un recurso de emergencia. Gracias a esta presión judicial, la familia venezolana logró finalmente su liberación el pasado viernes, permitiendo que la niña reciba la atención adecuada fuera de los muros de detención.
Un sistema bajo sospecha
Organizaciones de derechos humanos han alzado la voz una vez más, calificando como "peligrosas para la infancia" las condiciones de centros como el de Dilley. Este caso se suma a la creciente lista de denuncias por abusos y falta de ética en el trato a los migrantes bajo la actual gestión estadounidense, donde la seguridad fronteriza parece estar pasando por encima del derecho fundamental a la vida de los más inocentes.
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