El ministro de Salud libanés, Rakan Nasser al Din, describió un escenario de colapso total: la infraestructura hospitalaria del país se encuentra desbordada por el ingreso incesante de afectados, mientras la Cruz Roja Libanesa ha tenido que desplegar un centenar de ambulancias para el rescate en las zonas de impacto.
Bombardeos en zonas residenciales
De acuerdo con datos de organismos de socorro y medios regionales, tan solo en los bombardeos sobre las áreas urbanas se contabilizan más de 300 personas muertas o heridas. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, denunció que los ataques no han discriminado objetivos, golpeando barrios residenciales de alta densidad poblacional.
Salam lamentó la "desconexión" entre los esfuerzos diplomáticos y la realidad en el terreno:
«Israel está actuando sin tener en cuenta los esfuerzos regionales e internacionales (…) Todos los amigos del Líbano están llamados a ayudarnos a detener estos ataques por todos los medios disponibles».
Líbano: El epicentro de la ofensiva
A pesar de que Tel Aviv anunció oficialmente el fin de sus ataques directos contra Irán, el Gobierno israelí fue enfático al aclarar que este cese de hostilidades no se extiende al territorio libanés.
Mientras el mundo observa la tregua entre Washington y Teherán, el Líbano permanece como el epicentro de una operación militar coordinada que ha sumido a la nación en una emergencia humanitaria sin precedentes bajo el argumento de la seguridad nacional del Estado hebreo.
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