El micrófono que nunca duerme: "Hey Google" era una trampa
La demanda reveló que el Asistente de Google se activaba de manera "inadvertida" —sin que el usuario pronunciara comando alguno— para capturar diálogos personales, financieros y laborales. Estos datos eran luego procesados por contratistas externos y utilizados para publicidad dirigida, lucrando con la vulnerabilidad de las familias.
Puntos clave del escándalo de vigilancia:
- Falsas activaciones: El dispositivo grababa conversaciones íntimas interpretando "incorrectamente" palabras cotidianas como comandos de inicio.
- Venta de datos: Partes de estas grabaciones fueron enviadas a terceros para "analizar patrones de lenguaje", exponiendo discusiones sobre salud, finanzas y relaciones.
- Compensación a las víctimas: El acuerdo cubre a propietarios de dispositivos desde 2016, quienes podrán reclamar puntos según la gravedad de la intrusión en su privacidad.
- Patrón de criminalidad digital: Este es el segundo golpe a las "Big Tech" en enero de 2026; a principios de mes, Apple también pagó 95 millones de dólares por un espionaje similar con su asistente Siri.
«Google envió partes de conversaciones a contratistas externos que analizaron patrones de lenguaje. Se escucharon más de 1.000 extractos, incluyendo discusiones sobre finanzas y salud, sin que los usuarios activaran el servicio», documentó la investigación de la emisora holandesa VRT.
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