La crisis climática global ha dejado de ser una teoría para convertirse en un desafío operativo. Durante un contacto telefónico este lunes, la mandataria nacional (E) explicó que el desplazamiento de sistemas atmosféricos inusuales está generando un impacto directo en la infraestructura eléctrica. Por ello, la respuesta no será solo técnica, sino profundamente ambiental y educativa.
Una hoja de ruta verde para el 2026
El plan anunciado no se limita a la restricción del consumo; busca una transformación estructural en la forma en que gestionamos nuestros recursos:
- Protección de Cuencas: El objetivo primordial es el resguardo de las 151 cuencas hidrográficas de Venezuela, entendiendo que sin agua en los cauces no hay generación hidroeléctrica estable.
- Sabiduría Ancestral: Se rescatarán prácticas antiguas de manejo de suelos y aguas para combatir la desertificación y mejorar la infiltración en los acuíferos.
- Educación Masiva: Se iniciará una campaña nacional para convertir cada fuente hídrica en un espacio de formación activa sobre la soberanía ambiental.
«La siembra de agua es la estrategia maestra para estabilizar el sistema eléctrico y ambiental. Buscamos que la gestión eficiente del recurso sea el motor de la recuperación nacional», afirmó Rodríguez.
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