En un movimiento que redefine el panorama petrolero nacional, Repsol ha confirmado que Venezuela es una de sus prioridades financieras para el cierre de esta década. Durante el Capital Markets Day 2026 celebrado en Madrid, el CEO de la firma, Josu Jon Imaz, detalló que la estrategia se basa en un "pragmatismo financiero": invertir donde hay rentabilidad segura, y Venezuela, bajo el nuevo esquema de licencias, es hoy un terreno fértil.
El plan de vuelo: Producción al triple
El optimismo de la operadora española no es gratuito. Tras la reactivación operativa en las empresas mixtas, las proyecciones son contundentes:
- Crecimiento inmediato: Se estima un aumento del 50% en la producción durante este 2026.
- Meta 2028: El objetivo es triplicar la producción actual para finales de ese año.
- Foco en el crudo: El 34% de la inversión neta se destinará al área de exploración y producción (Upstream), optimizando las operaciones en Venezuela y en los campos estadounidenses de Pikka y Shenandoah.
Transición energética con pies de plomo
Aunque Repsol mantiene su compromiso con el medio ambiente, el plan estratégico ha sido ajustado a la realidad del mercado:
- Energías limpias: Se destinará el 30% del capital a este sector.
- Hidrógeno verde: La empresa decidió ser más cautelosa con estas proyecciones debido a la inestabilidad del mercado europeo, prefiriendo asegurar el flujo de caja con los hidrocarburos tradicionales.
«Contamos con la estrategia adecuada para crecer en entornos volátiles», afirmó Imaz, destacando que la exposición patrimonial de la empresa en Venezuela ya ronda los 276 millones de euros.
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