Durante la conmemoración del Día de la Fuerza Aérea, Mousavi buscó equilibrar la balanza entre la diplomacia defensiva y el poderío militar, asegurando que, aunque su nación no tiene intenciones de apretar el gatillo primero, no dudará en proteger su soberanía a cualquier costo.
Una respuesta «decisiva y rápida»
El alto mando militar iraní fue enfático al describir la naturaleza de la posible reacción de sus tropas ante un ataque:
- Velocidad y Contundencia: Mousavi definió la estrategia como una respuesta "decisiva, rápida y que haga arrepentirse a cualquier agresor".
- Preparación Aérea: Destacó que la aviación nacional ha alcanzado niveles de operatividad inéditos, lista para actuar en lo que calificó como «condiciones sensibles».
- Integridad Territorial: El objetivo primordial sigue siendo la salvaguardia de sus intereses vitales y su seguridad nacional.
«Cualquier intento de imponer una guerra a Irán no solo resultaría en una derrota estratégica para los atacantes, sino que extendería el conflicto a toda la región», advirtió el general a través de la agencia estatal IRNA.
Las consecuencias de un «aventurerismo» regional
Para los analistas internacionales, las palabras de Mousavi no solo van dirigidas a sus vecinos inmediatos, sino que son un mensaje directo a las potencias globales. Irán sostiene que un conflicto en su territorio generaría «costes elevados e irreparables» para la economía y la estabilidad mundial, advirtiendo que nadie saldría ileso de una escalada de tal magnitud en 2026.
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