El compromiso, disputado con el cuchillo entre los dientes, no comenzó fácil para las venezolanas. El quinteto mexicano saltó al tabloncillo con una efectividad asombrosa, logrando una rápida ventaja inicial de 8-2 gracias a la puntería perimetral y los triples certeros de Mildred Vásquez y Jimena Velázquez, quienes intentaron congelar las aspiraciones del conjunto tricolor desde el primer cuarto.
Remontada con carácter, triples y despliegue físico
Sin embargo, la respuesta de Venezuela no se hizo esperar, demostrando la madurez competitiva y el orden táctico que caracteriza a este grupo de jóvenes atletas:
- Puntería calibrada: Albanys Ramírez y Astrid Inojosa se echaron el equipo al hombro desde la línea de tres puntos, castigando la defensa azteca con tiros de larga distancia ejecutados con extrema precisión para nivelar las acciones.
- Resistencia en la pintura: Aunque el combinado mexicano intentó retomar el control del juego apoyándose en la ofensiva de Campos y el aporte local de Yania Valverde, el despliegue físico de la venezolana Beleño, en llave con Inojosa y Ramírez, contuvo los ataques rivales para mantener un emocionante empate 15-15.
El zarpazo final que vale un pasaporte mundialista
En los minutos de mayor presión en el tabloncillo, apareció la frialdad y el talento de las criollas. Un triple decisivo y espectacular de Albanys Ramírez rompió la paridad, permitiendo que Venezuela se adelantara finalmente en el marcador 18-17 y tomara el control psicológico del encuentro.
El cierre del partido fue un auténtico monólogo de efectividad nacional. El tridente conformado por Beleño, Ramírez y Cabeza sentenció el triunfo definitivo hilvanando una racha demoledora de seis puntos consecutivos. Este parcial de oro no solo congeló cualquier intento de reacción mexicana, sino que consolidó un pase mundialista que quedará grabado por siempre en las páginas del baloncesto venezolano.
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