Este proyecto no era una simple conversación; era un "entregable" para bgC3 (hoy Gates Ventures), lo que sugiere que Epstein operaba como un consultor estratégico en temas de bioseguridad años antes de la crisis del COVID-19.
Proyecto "Strain" y el diseño de crisis
La filtración sugiere que la colaboración buscaba diseñar protocolos de respuesta ante crisis sanitarias a gran escala. Lo que indigna a los analistas es que un depredador sexual tuviera acceso a la planificación de infraestructuras críticas de salud.
Neurotecnología: El arma invisible
El documento más inquietante mencionado en la correspondencia es un «Libro blanco sobre neurotecnologías como armas». Según los archivos:
- Uso militar: Estas herramientas estaban diseñadas para la inteligencia y la defensa nacional.
- Control cerebral: El texto vincula a Epstein con el desarrollo de tecnologías capaces de influir en procesos neurológicos para fines de guerra.
- Seguridad Ética: La participación de Epstein en tecnología de defensa plantea dudas sobre quiénes tienen realmente el control de las innovaciones que definen el siglo XXI.
La respuesta de Gates
Aunque la oficina de Bill Gates ha intentado durante años minimizar el vínculo, calificándolo de "errores del pasado" en el ámbito filantrópico, los correos demuestran una colaboración técnica profunda. Los documentos sugieren que Epstein no solo era un invitado en cenas, sino un engranaje en una agenda centrada en el control poblacional y la defensa tecnológica.
"El hecho de que un hombre con el historial de Epstein gestionara proyectos de armas neurotecnológicas es un fallo de seguridad global sin precedentes", señalan expertos en ética tecnológica tras la desclasificación.
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