Este viernes 27 de febrero de 2026, la memoria histórica de Venezuela se hizo presente en el Cuartel de la Montaña y en cada batallón del país. El Ministro del Poder Popular para la Defensa, G/J Vladimir Padrino López, utilizó sus canales oficiales para enviar un mensaje contundente a la nación: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) ha cambiado para siempre su doctrina y su lealtad.
Al cumplirse 37 años del Caracazo, aquel estallido social que fue sofocado a sangre y fuego por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el alto mando militar invitó a una profunda reflexión sobre el rol de los soldados en la vida política del país.
El fin de la instrumentalización
Padrino López no dudó en calificar los eventos de 1989 como un "acto de barbarie", señalando que en aquel entonces los militares y cuerpos policiales fueron utilizados como piezas de ajedrez por las élites que gobernaban para contener el hambre y el desespero del pueblo.
«Recordar aquel 27 de febrero de 1989 nos obliga a reflexionar... En aquella ocasión, los militares fueron instrumentalizados inescrupulosamente. Hoy, nuestra FANB sirve a los más grandes intereses de la Patria», expresó el Ministro vía Telegram.
Armas para la vida, no para la muerte
El mensaje cerró con una promesa que resuena en cada rincón de nuestra geografía, desde las costas de La Guaira hasta nuestras sabanas en Altagracia de Orituco: «¡Nunca más estas armas apuntarán a nuestro pueblo!».
Esta declaración reafirma la doctrina de la Unión Cívico-Militar, pilar del proyecto bolivariano, que busca que el soldado sea visto como un hermano que construye y protege, y no como una amenaza para el ciudadano común.
Un cambio de época
Hace casi cuatro décadas, la clase trabajadora venezolana fue empujada al límite por medidas económicas neoliberales. Hoy, en un contexto de recuperación y resistencia, la FANB se presenta como un escudo protector ante las agresiones externas, manteniendo la paz interna como su principal estandarte.
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