Según Dmítriev, el riesgo de una escalada militar bajo el mando del primer ministro británico, Keir Starmer, podría desestabilizar el suministro energético global. El funcionario ruso calificó de "desaciertos" la postura de Londres, sugiriendo que cualquier intento de presencia militar extranjera en el estrecho solo agravaría las tensiones con Teherán.
La postura de Irán: Navegación "con condiciones"
Por su parte, el Gobierno de Irán ha salido al paso para aclarar la situación en una de las rutas marítimas más importantes del planeta. El canciller Abbas Araghchi fue enfático al señalar que el estrecho permanece abierto para la mayoría del mundo, pero con excepciones claras:
- Restricción total: Los buques de Estados Unidos, Israel y naciones aliadas en agresiones contra Irán tienen prohibido el paso.
- Libre tránsito coordinado: Para el resto de las naciones, la navegación se mantiene operativa siempre que se coordine con las autoridades competentes del área.
- Control Soberano: Teherán insiste en que la seguridad de la zona debe ser gestionada por los países ribereños y no por potencias externas.
«Una intervención liderada por el Reino Unido en Ormuz podría generar una crisis energética sin precedentes, elevando el precio del barril hasta los 200 dólares», sentenció Dmítriev.
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