La diplomacia de los aranceles ha vuelto a golpear, y esta vez el blanco es Suiza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este miércoles 11 de febrero que ha decidido elevar los aranceles a los productos suizos al 39 %, una cifra significativamente mayor al 30 % que ya pesaba sobre la nación europea.
La razón detrás de este incremento no responde únicamente a un análisis técnico de la economía, sino al desagrado personal del mandatario tras una reciente llamada telefónica con el líder suizo (a quien Trump se refirió como "Primer Ministro").
De una reducción a un castigo
Trump relató que Suiza mantenía un déficit comercial con Estados Unidos de 42 mil millones de dólares, enviando mercancías de forma masiva sin pagar, según su visión, lo justo. Tras imponer una tarifa inicial del 30 % para reducir ese déficit, el mandatario recibió una llamada de "emergencia" desde Berna para intentar negociar una rebaja.
«No me gustó la forma en que nos habló. En lugar de una reducción, la subí al 39 %», expresó el magnate desde la Casa Blanca. Detalló que, aunque el país le parece "muy bonito", el tono de la llamada fue el detonante del aumento.
¿Llamada agresiva o súplica de un país pequeño?
Según la versión de Trump, la comunicación fue "agradable pero muy agresiva". El mandatario estadounidense citó las palabras del funcionario suizo, quien aparentemente apeló al tamaño de su nación para pedir clemencia comercial: «Señor, somos un país pequeño, no podemos hacer esto».
Ante la insistencia del mandatario suizo en que la tarifa del 30 % era insostenible, Trump decidió cerrar la negociación de forma unilateral y punitiva.
«Realmente no me gustó la forma en que nos habló. Así que, en lugar de concederle una reducción, elevé el arancel al 39 %», reiteró Trump, enviando un mensaje claro al resto de los socios comerciales: el tono de la conversación importa tanto como los números del balance comercial.
Con esta medida, Suiza se une a la lista de países que enfrentan la política de "mano dura" de la administración republicana en este 2026, donde el acceso al mercado estadounidense parece depender directamente de la sintonía personal con el jefe de Estado.
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