Desde su puesta en marcha, la estrategia ha permitido adecuar la estructura de costos de producción mediante tabuladores equilibrados que reconocen el valor y la calidad de los granos arábico y robusta. Asimismo, en el ámbito operativo y logístico, la iniciativa ha cimentado sus bases en la activación del Fondo Comunal Cafetalero para la transferencia directa de recursos a los productores, complementado con esquemas de cobro efectivo mediante pago en especie que facilitan la circulación de bienes y servicios en las zonas rurales.
De cara al período 2027-2030, las comunidades proyectan una ruta de expansión sustentada en cinco ejes estratégicos que abarcan el Plan de Vialidad Agrícola Comunal para la infraestructura vial, un programa integral de renovación de cafetales y la transición hacia el uso de biocombustibles mediante secadores alimentados por tamo. El esquema se completa con la creación del Centro Científico-Tecnológico del Café para apalancar la innovación en el cultivo y el respaldo financiero continuo a través del Banco de las Comunas, trazando una ruta sostenible para el desarrollo del rubro.
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