Lo que durante años se manejó como un rumor en los pasillos de la política internacional ha tomado forma legal. Documentos recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan una oscura conspiración que vincula al fallecido pederasta y financista Jeffrey Epstein con el estratega político Steve Bannon, en un esfuerzo conjunto por desestabilizar el papado de Francisco.
Los correos electrónicos filtrados datan de junio de 2019, apenas semanas antes de que Epstein fuera arrestado. En ellos, la intención de Bannon —conocido por ser el arquitecto de la estrategia de Donald Trump— queda plasmada con una frase lapidaria escrita al magnate: «Derribaremos a Francisco (Will take down Francis)».
El uso del escándalo como arma
La estrategia no era sutil. Bannon pretendía utilizar información sensible y escándalos internos para minar la autoridad moral del Papa. En las comunicaciones aparece el acrónimo “ITCV”, en referencia al libro In the Closet of the Vatican de Frédéric Martel, que detalla la hipocresía en las altas esferas de la Iglesia.
Ante la sugerencia de Bannon de usar estas revelaciones como arma política, la respuesta de Epstein fue escueta pero reveladora del nivel de la conversación: «Porn» (Pornografía). La trama incluía alianzas con sectores ultraconservadores y excomulgados del Vaticano que se oponen ferozmente a la visión del actual Pontífice.
Dinero sucio para frenar la agenda humanista
Las investigaciones detallan que Epstein no solo aportaba ideas, sino financiamiento. A través de sus fundaciones, inyectaba dinero a supuestas organizaciones benéficas católicas con un objetivo claro: influir en la política exterior del Vaticano.
El interés principal de esta "extraña pareja" era frenar la postura del papa Francisco a favor de los inmigrantes y los refugiados, una agenda que chocaba frontalmente con el auge del populismo nacionalista y soberanista que Bannon impulsaba a nivel global. Para ellos, Francisco era un obstáculo ideológico que debía ser removido para dar paso a una doctrina más radical.
Una ofensiva que fue más allá de los medios
Aunque Epstein se suicidó en agosto de 2019, los registros demuestran que Bannon mantuvo la presión hasta el último momento. El plan no se limitaba a Roma; la "doctrina soberanista" del exasesor pretendía atacar también a figuras como Hillary Clinton y al líder chino Xi Jinping, utilizando el dinero y la red de contactos de Epstein como plataforma.
Este escándalo confirma que la resistencia contra el papa Francisco no ha sido solo una cuestión de diferencias teológicas, sino una operación financiera y política orquestada desde las sombras por algunos de los personajes más cuestionados de la política estadounidense contemporánea.
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