La tranquilidad de Tumbler Ridge, una localidad montañosa en la provincia de Columbia Británica, Canadá, se hizo añicos este martes. Un tiroteo masivo en la escuela secundaria local dejó un saldo devastador de diez personas muertas y decenas de heridos, en lo que las autoridades han calificado como una "tragedia inimaginable".
El pánico se desató cerca de la 1:20 de la tarde, cuando la Real Policía Montada de Canadá recibió las primeras alertas. Al llegar al plantel, que cuenta con una matrícula de apenas 175 estudiantes, los agentes se encontraron con una escena dantesca: seis víctimas fatales dentro de las instalaciones y una comunidad sumergida en el terror.
Una atacante solitaria
Dentro del recinto escolar, la policía halló el cuerpo sin vida de la presunta agresora, quien presentaba una herida de bala autoinfligida. Aunque su identidad se mantiene bajo reserva por normas de privacidad, fue descrita inicialmente como una mujer de cabello castaño que vestía un vestido al momento del ataque.
La investigación dio un giro aún más oscuro cuando los agentes localizaron dos cuerpos adicionales en una vivienda cercana relacionada con el caso, elevando la cifra de víctimas. Otra persona falleció mientras era trasladada de urgencia al hospital, sumándose a la lista de fallecidos que hoy enluta a Canadá.
El motivo: un misterio para los investigadores
A pesar de los esfuerzos de los equipos forenses y de inteligencia, el móvil del ataque sigue siendo un enigma. El superintendente Ken Floyd fue honesto ante los medios de comunicación al admitir la desconcierto de la fuerza policial:
“No estamos en condiciones de entender por qué ocurrió esta tragedia. Nuestro equipo reconstruirá la secuencia de hechos para buscar esclarecer las responsabilidades”, afirmó el jefe policial.
Una comunidad herida
El impacto de este suceso es profundo debido al tamaño reducido de Tumbler Ridge, un pueblo de unos 2.400 habitantes donde la escuela secundaria funciona como un punto de encuentro vital. Equipos médicos atendieron a 25 personas por lesiones leves, mientras que dos pacientes críticos debieron ser evacuados en helicóptero hacia centros especializados.
El primer ministro provincial, David Eby, expresó su solidaridad con las familias afectadas y prometió apoyo psicológico y logístico para una población que tardará mucho tiempo en recuperarse del trauma de ver su refugio educativo convertido en una zona de guerra.
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