Ambos habían sido arrancados de su hogar en Minneapolis el mes pasado y trasladados a un centro de detención en Texas, a más de 2.000 kilómetros de distancia, en una operación que el propio magistrado calificó de "incompetente".
Un fallo contra la crueldad
La sentencia del juez Biery no solo ordena la libertad (que debe ejecutarse antes de este martes), sino que es un duro jalón de orejas para la administración de Donald Trump y su gestión de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE).
El magistrado fue tajante al describir la operatividad federal:
- "Mal concebida": Criticó que el operativo buscara cumplir con "cuotas de deportación diarias" por encima de la ley y la ética.
- Trauma infantil: Señaló el daño psicológico causado al menor al ser desplazado tan lejos de su entorno conocido.
- Orden y humanidad: Enfatizó que el sistema administrativo no puede pasar por encima de la dignidad humana.
El niño como "cebo"
El caso de Liam se volvió viral y un símbolo de protesta en Minnesota (donde artistas como Bruce Springsteen han alzado su voz recientemente). Líderes comunitarios y familiares denunciaron que el ICE utilizó al niño como una trampa para capturar a sus padres, una táctica que, aunque negada por las autoridades, ha sido repudiada por defensores de los derechos humanos en todo el mundo.
¿Qué sigue para la familia?
Aunque la liberación es un alivio inmenso, el proceso migratorio de Liam y su padre continúa en los tribunales. Sin embargo, podrán enfrentarlo en libertad y sin la presión del encierro que tanto daño ha causado al pequeño ecuatoriano.
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