La postura del presidente Donald Trump, quien asomó la posibilidad de ataques a infraestructuras civiles y eléctricas iraníes si no se garantiza la apertura del paso marítimo, ha generado un efecto dominó en los mercados. A pesar de que la OPEP+ acordó recientemente incrementar sus cuotas de producción, los operadores han ignorado la medida, centrando su atención en el riesgo real de daños físicos en las instalaciones petroleras de la región del Golfo.
Entre la guerra y la diplomacia
A pesar de la retórica bélica, existe un "optimismo moderado" que ha evitado un desplome en las bolsas de valores. Según informes de la agencia Reuters, mediadores regionales discuten actualmente una tregua de 45 días que podría servir de puente para una paz duradera. Esta posibilidad ha impulsado ganancias inesperadas en mercados asiáticos como el Nikkei (Japón) y el Kospi (Corea del Sur), donde los inversionistas apuestan a un final pronto del conflicto o, en su defecto, a rescates económicos gubernamentales similares a los de la pandemia.
Sin embargo, expertos como Sim Moh Siong, de la OCBC, advierten que el mercado está "extremadamente nervioso" debido a que los plazos de paz se han pospuesto en reiteradas ocasiones, generando una volatilidad que mantiene a la economía mundial en vilo.
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