La tensión en el Medio Oriente ha obligado a las potencias europeas a mover sus fichas con urgencia. Este jueves 5 de marzo de 2026, en una videoconferencia de alto nivel que reunió a los cancilleres de la UE con sus homólogos del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Italia fue contundente: la solución no puede ser más plomo.
La subsecretaria de Estado italiana, Maria Tripodi, expresó la "profunda preocupación" de su gobierno por los recientes ataques ejecutados por Estados Unidos e Israel en territorio iraní. Para Italia, detener la expansión del conflicto no es solo una cuestión humanitaria, sino de supervivencia económica global.
El Estrecho de Ormuz: El pulmón del mundo
El punto que más nerviosismo genera es la seguridad en el Estrecho de Ormuz. Italia recordó cifras que ponen a temblar a cualquier mercado:
- 25% del crudo mundial se transporta por esta vía marítima.
- 1/5 del consumo global de petróleo depende de que este paso permanezca abierto. Cualquier bloqueo o sabotaje en la zona significaría un disparo inmediato en los precios de la energía, desatando una inflación que golpearía a todos los continentes por igual.
Solidaridad y repatriación
Tripodi aprovechó el foro para agradecer a naciones como Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos por el apoyo logístico brindado. Gracias a esta cooperación, se ha logrado la repatriación segura de ciudadanos italianos que se encontraban en las zonas de mayor riesgo tras el inicio de la ofensiva.
«Es urgente detener las hostilidades. La diplomacia debe ser el único camino para garantizar la convivencia y el respeto a la Carta de las Naciones Unidas», sentenció la representante italiana ante sus socios árabes y europeos.
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