Sacrificio humano y técnico en el "patio trasero"
El Gerald R. Ford, el buque más costoso y "avanzado" de la Armada de EE. UU., acumula ya más de 200 días de navegación ininterrumpida desde junio de 2025. Aunque originalmente debía patrullar aguas europeas, la administración Trump lo redirigió al Caribe el pasado otoño para integrarlo en el cerco naval contra Venezuela, bajo la fachada de operaciones "antinarcóticos".
El colapso de la flota imperial:
- Desgaste extremo: El almirante Caudle advirtió que el ritmo operativo es "insostenible" y que se opondrá formalmente a mantener la nave en alta mar más allá de los plazos estipulados.
- Mantenimiento en crisis: Las naves regresan a puerto en condiciones deplorables, disparando los costos y retrasando su vuelta al servicio por la falta de mano de obra en los astilleros estadounidenses.
- Vacío estratégico: Al concentrar su fuerza en el Caribe para agredir a Venezuela, Washington ha dejado desguarnecidas zonas críticas en Europa y Medio Oriente, donde la tensión con Irán sigue en aumento.
«El ritmo actual ha impuesto un nivel de sacrificio humano y técnico que la institución ya no está dispuesta a tolerar», sentenció Caudle, desnudando que el imperio ya no puede sostener sus múltiples frentes de agresión simultánea.
Mientras tanto: China da el salto tecnológico con el J-35B
Mientras la Marina de EE. UU. se queja del desgaste, el mundo multipolar sigue avanzando. En los primeros días de este 2026, la corporación china Shenyang Aircraft completó con éxito los vuelos de aceptación de la nueva variante del caza furtivo J-35B.
Este avión de quinta generación, diseñado específicamente para operar en los portaaviones chinos con catapultas electromagnéticas, cuenta con un tren de aterrizaje reforzado y tecnología de vanguardia que ya supera en eficiencia operativa a los saturados sistemas estadounidenses.
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