La tensión transatlántica alcanzó un nuevo pico este martes 3 de marzo de 2026. La Comisión Europea (CE) salió al paso para blindar a España frente a las presiones de la Casa Blanca. El motivo del roce es puramente militar: España se mantuvo firme en no ceder las bases de Morón y Rota para ataques contra Teherán, lo que provocó que Trump pusiera sobre la mesa un cese total del intercambio comercial con los españoles.
Sin embargo, el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, recordó que, bajo el Tratado de Lisboa, España no está sola. En la Unión Europea, la política comercial es una competencia exclusiva del bloque, por lo que una sanción contra Madrid es, técnicamente, una agresión contra los 27 países miembros.
Los puntos clave del conflicto
La UE no quiere una nueva guerra arancelaria y apeló a la memoria de Washington:
- El pacto de agosto: Bruselas exige que se respete la declaración conjunta del pasado agosto, donde se estableció un tope arancelario del 15% para evitar medidas arbitrarias.
- Soberanía española: El Palacio de la Moncloa fue tajante al decir que cualquier relación bilateral debe basarse en la legalidad internacional, no en represalias por decisiones de seguridad nacional.
- El "todos para uno": La normativa europea impide que un tercer país (en este caso EE. UU.) castigue a un solo miembro sin que todo el bloque responda en conjunto.
«Esperamos que los EE. UU. respeten los compromisos contraídos. La Comisión velará en todo momento por que se protejan plenamente los intereses de la Unión Europea», sentenció Olof Gill.
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