La incertidumbre se apoderó de los parqués asiáticos apenas abrieron sus puertas. La combinación de una guerra que entra en su cuarta semana y la presión diplomática de Estados Unidos sobre Irán creó el escenario perfecto para una "tormenta financiera". El sector tecnológico y el bancario fueron los más golpeados, reflejando el temor a una recesión global impulsada por los costos de la energía.
Caída libre en los indicadores
El desplome fue generalizado, con cifras que obligaron incluso a suspender operaciones en algunos países:
- Corea del Sur (Kospi): Lideró la caída con un retroceso superior al 6%, activando los mecanismos de emergencia del mercado.
- Japón (Nikkei): Perdió un 3,5%, afectado por el encarecimiento de sus importaciones energéticas.
- China (Shanghái y Shenzhen): Cerraron con pérdidas de 3,63% y 3,76% respectivamente.
- Hong Kong (Hang Seng): Cayó más de un 3%.
El Estrecho de Ormuz: El "cuello de botella" del mundo
La gran preocupación de los mercados es el posible cierre o bloqueo del Estrecho de Ormuz. Por este paso circula cerca del 20% del petróleo mundial, y cualquier amenaza de interrupción dispara los precios de forma inmediata.
Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), lanzó una advertencia preocupante: la situación actual supera en gravedad a las crisis del petróleo de la década de los 70. Según Birol, al menos 40 infraestructuras energéticas en nueve países han sufrido daños graves, lo que debilita aún más la cadena de suministro global.
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