La defensa de la estabilidad regional volvió a ser el centro del debate internacional. Este martes, delegados de más de 60 naciones se dieron cita de forma virtual en el Encuentro de Movimientos Sociales del Mundo, un evento convocado para conmemorar los 12 años desde que la Celac declaró a América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
La jornada estuvo marcada por un fuerte rechazo a la agresión militar y las sanciones, bajo la premisa de que la paz en el continente no es negociable. Blanca Eekhout, presidenta del Instituto Simón Bolívar, abrió el debate con una reflexión contundente sobre el escenario actual:
«El imperialismo decadente ha introducido la guerra como argumento, pretendiendo reemplazar la política. Con el ataque contra Venezuela, buscan romper el equilibrio regional», afirmó Eekhout.
Tres tareas por la soberanía
La diputada Tania Díaz, vicepresidenta de Asuntos Internacionales del PSUV, destacó que el pueblo venezolano se mantiene movilizado no solo por la paz, sino por la justicia. Díaz propuso tres acciones inmediatas para la red de movimientos sociales:
- Proclama Mundial: Un documento de apoyo a la declaración de "Zona de Paz" de 2014.
- Agenda de Acción: Un plan concreto de actividades para contrarrestar la narrativa de guerra.
- Comité de Defensa: La creación de un equipo específico para trabajar por la liberación del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores.
Díaz también vinculó esta lucha con la Ley de Amnistía que se debate en el Parlamento, subrayando que el verdadero enfrentamiento en el país es entre «colonia e independencia».
La paz no se impone por la fuerza
Por su parte, el vicepresidente sectorial para el Socialismo Social y Territorial, Héctor Rodríguez, ofreció una visión sobre lo que debe ser la convivencia en el siglo XXI. Según Rodríguez, la estabilidad de las naciones depende de condiciones materiales de igualdad y no de la coacción armada.
«La paz obtenida por la fuerza no es sustentable en el tiempo. Necesitamos trabajar la soberanía, el diálogo y el equilibrio para construir condiciones que nos permitan vivir en igualdad», sentenció.
Con este encuentro, Venezuela reafirma su papel como epicentro de la resistencia diplomática en el continente, apostando al diálogo sano entre las naciones y al respeto estricto del derecho internacional como única vía para superar la crisis actual.
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