Mientras las cenizas aún caen en Teherán tras el fatídico sábado, la diplomacia petrolera movió sus fichas este domingo 1 de marzo. Los ministros de la OPEP+ (incluyendo a potencias como Iraq, Emiratos Árabes y Kuwait) realizaron una teleconferencia relámpago para anunciar un aumento de 206.000 barriles por día (bpd) en su producción a partir del próximo mes.
Lo que más llama la atención de los analistas es el "silencio sepulcral" del comunicado oficial sobre la guerra. En un intento por proyectar calma y control técnico, la organización evitó mencionar el ataque contra Irán o el martirio de su Líder Supremo, enfocándose estrictamente en la "salud" del mercado.
Los tres pilares de la decisión
Para justificar este aumento, la OPEP+ se alejó de los tambores de guerra y se abrazó a los libros de economía:
- Economía con "aguante": El grupo asegura que la economía mundial muestra perspectivas estables pese a las tensiones.
- Inventarios por el piso: Los niveles de reservas almacenadas están bajos, lo que exige producir más para cubrir la demanda.
- Fundamentos sanos: Describen los indicadores actuales como robustos, tratando de desviar la mirada del conflicto armado.
El peligro en el Estrecho de Ormuz
A pesar del tono técnico, la realidad es que el mundo vigila con nerviosismo el Estrecho de Ormuz. Por este pequeño paso marino circula cerca del 20% del consumo mundial de petróleo. Si Irán decide cerrar el paso como represalia por el ataque a su soberanía, ni 200 mil ni un millón de barriles adicionales de la OPEP+ podrán frenar un salto histórico en los precios de la energía.
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