El tablero internacional acaba de saltar por los aires este lunes 2 de marzo de 2026. Tras el asesinato del Ayatolá Alí Jameneí, Irán ha ejecutado su amenaza más temida: el cierre total del Estrecho de Ormuz. El comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), Ebrahim Jabbari, fue tajante al declarar que no permitirán que salga una sola gota de petróleo de la región si su soberanía sigue siendo vulnerada.
Una amenaza directa al bolsillo global
La advertencia de Jabbari no fue solo política, sino económica y militar. El comandante aseguró que sus tropas están listas para actuar contra cualquiera que intente desafiar el bloqueo.
«Cualquiera que quiera pasar, nuestros abnegados héroes le prenderán fuego a esos barcos. También atacaremos sus oleoductos en la región... lo que los dejará en una situación de aprieto», afirmó el jefe militar iraní.
El impacto en números:
El Estrecho de Ormuz es el "embudo" más importante del mundo. Por sus aguas pasan diariamente:
- 20 millones de barriles de petróleo.
- 20% del gas natural licuado (GNL) que consume el planeta.
- 25% de la producción global de crudo.
Debido a esta parálisis, los expertos y el propio gobierno iraní proyectan que el precio del crudo podría alcanzar la escalofriante cifra de 200 dólares por barril en los próximos días.
Evacuación masiva y guerra prolongada
Mientras tanto, desde la Casa Blanca, Donald Trump ya le puso fecha a la incertidumbre, señalando que la ofensiva contra Irán podría extenderse por al menos cuatro semanas. Ante este escenario de guerra abierta, el Departamento de Estado de EE. UU. ordenó la salida inmediata de sus ciudadanos de 15 países de la región, incluyendo potencias petroleras como Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
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