Saji Hameed, profesor del Departamento de Ciencias Informáticas e Ingeniería de la Universidad de Aizu, precisa que las regiones alejadas del ecuador poseen sus propios ciclos climáticos internos, los cuales en ocasiones pueden ser más dominantes que la propia influencia del calentamiento marino. "Las regiones alejadas de la zona ecuatorial del océano Pacífico tienen sus propias fluctuaciones climáticas, que pueden resultar más intensas que la influencia de El Niño. Por ello, salvo en algunas regiones, las consecuencias globales pueden variar", sostiene el investigador.
Concentración en latitudes tropicales y subtropicales
Por su parte, Vladímir Semiónov, climatólogo y director del Instituto de Física Atmosférica Óbujov de la Academia de Ciencias de Rusia, enfatiza que el alcance de este evento no se distribuye de manera uniforme por el globo terráqueo, sino que tiene su epicentro de acción en las franjas más cercanas a la línea ecuatorial.
- Zonas de mayor vulnerabilidad: Los efectos se manifiestan con severidad en las latitudes tropicales y subtropicales, abarcando a Suramérica, parte de Norteamérica, Centroamérica, Oceanía, Indonesia, la India y el sudeste asiático.
- Atenuación hacia los polos: A medida que se avanza hacia el norte o hacia el sur alejándose del ecuador, la señal climática enviada por el Pacífico pierde fuerza de manera progresiva.
El fenómeno se desencadena cuando la temperatura de la superficie marina en el Pacífico ecuatorial registra un incremento anómalo. Este cambio térmico altera la circulación atmosférica global, propiciando severas sequías en algunas regiones del globo y lluvias torrenciales e inundaciones en otras.
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