El informe oficial elaborado por el MoMo se fundamenta en modelos estadísticos que cruzan las defunciones diarias reportadas con los umbrales térmicos específicos de cada región, determinando el exceso de mortalidad vinculado directamente al impacto del calor. Con este nuevo registro, el balance de 2026 supera la marca máxima anterior establecida en el verano de 2022, cuando se contabilizaron 4.789 decesos por esta causa, y se sitúa notablemente por encima de los 3.035 fallecimientos cuantificados en el año 2023.
El desglose de la vigilancia epidemiológica revela que el impacto de las temperaturas extremas fue especialmente agudo durante los meses estivales, afectando de manera desproporcionada a la población de edad avanzada y a personas con patologías crónicas subyacentes. Ante este escenario, especialistas en salud pública recalcan la urgencia de adaptar las infraestructuras urbanas y fortalecer las estrategias sanitarias de prevención para mitigar los efectos del estrés térmico durante las temporadas más cálidas.
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