Como primer acto protocolar en la capital italiana, el obispo de Roma depositó una ofrenda floral ante el muro conmemorativo de la institución de las Naciones Unidas. Este monumento rinde tributo permanente a los 171 empleados del organismo internacional que han fallecido en distintas partes del mundo cumpliendo la misión de llevar comida a los más vulnerables.
Transmisión global y alarmante panorama social
Las principales autoridades de la agencia de la ONU transmitieron el evento histórico en directo a través de sus plataformas informáticas, logrando conectar en tiempo real a los más de 20.000 trabajadores que integran la red global del WFP (World Food Programme) en los cinco continentes.
Esta visita papal coincide con un panorama sumamente complejo a escala mundial:
- Desnutrición extrema: De acuerdo con las últimas proyecciones técnicas de los organismos internacionales, cerca de 266 millones de personas distribuidas en 47 naciones padecerán inseguridad alimentaria aguda este año.
- Fractura comunitaria: Ante esta realidad, el Santo Padre advirtió de manera enérgica que la falta de acceso a los alimentos destruye la cohesión social, fragmenta a las familias y desestabiliza a las comunidades.
- Consecuencias políticas: Asimismo, el líder religioso aseguró que la miseria extrema es el caldo de cultivo que perpetúa la inestabilidad política de las naciones y fomenta los dolorosos procesos de migración forzada.
Paz duradera y un presente con raíces suramericanas
Por su parte, la junta directiva del Programa Mundial de Alimentos expresó su profundo agradecimiento por las palabras de aliento del pontífice y por la visibilidad constante que le da en sus encíclicas y discursos a las víctimas de los conflictos olvidados. Los altos mandos de la agencia reafirmaron que la construcción de una paz duradera sigue siendo la herramienta informática, logística y social más poderosa para erradicar la miseria de raíz.
Gesto de hermandad: Como muestra de gratitud y respeto, la delegación del PMA le obsequió al Papa Francisco una hermosa artesanía tejida a mano por mujeres indígenas guaraníes de Bolivia, simbolizando el valor del trabajo comunitario del sur global. Cabe destacar que este encuentro representa apenas la segunda vez en la historia que un jefe de la Iglesia católica visita las oficinas centrales de esta organización humanitaria.
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