Durante una reveladora entrevista telefónica concedida al influyente diario británico Financial Times, Trump restó cualquier margen de maniobra autónoma al líder israelí, expresando de forma directa: «No tendrá otra opción; yo soy quien manda, yo mando todo. Él, Netanyahu, no manda».
Freno total a las represalias militares de Israel
Estas declaraciones de alto voltaje político se producen apenas días después de que Teherán ejecutara un masivo lanzamiento de misiles balísticos contra territorio israelí. El bombardeo representó la transgresión más severa registrada contra el cese al fuego que ambas potencias regionales habían pactado a inicios de abril de este año.
Sin embargo, lejos de respaldar una respuesta armada, Trump anunció a través de la cadena Fox News que emitirá directrices ejecutivas explícitas para impedir que el ejército israelí ordene una contraofensiva militar hacia el territorio iraní. Esta posición de la presidencia entra en contradicción directa con los discursos belicistas de la cúpula militar de Israel, pero el mandatario norteamericano minimizó el impacto del ataque con proyectiles:
«Esos ataques con misiles contra Israel no tuvieron ninguna repercusión. Es algo que lleva ocurriendo 3 mil años, o 47, según cómo se cuente», matizó Trump, dejando en claro que el incidente no alterará su hoja de ruta con el gobierno de Teherán.
El plan de fuerza ante un posible fracaso diplomático
La postura actual del gobernante estadounidense muestra una notable cautela en comparación con el optimismo expresado originalmente por su vicepresidente, JD Vance, en las primeras etapas de los acercamientos. Al ser cuestionado sobre las probabilidades reales de éxito en las mesas de negociación en medio de la lluvia de misiles, el republicano se limitó a señalar que el pacto «sigue en pie» y que el desenlace final está por verse.
No obstante, la Casa Blanca ya diseñó una alternativa de fuerza en caso de que la diplomacia con Teherán colapse por méritos propios. De fracasar las negociaciones políticas, Trump adelantó que no recurrirá a una guerra abierta tradicional, sino que evaluaría de forma inmediata la ejecución de una incursión militar quirúrgica de comandos especiales en suelo iraní para desmantelar objetivos estratégicos.
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